EL ENTIERRO
Se marchó una noche,
una noche fría,
se marchó una noche,
nadie allí tenía,
en escaparate
de mortuorio aquel día,
su cuerpo sin alma
frío se exhibía.
Rodeado de amigos y de familiares,
los hombres a hombros lo fueron pasando
por entre los árboles y los panteones
en el cementerio, allí lo dejaron.
No creía en los curas,
pero dos rezaron
para que sus rezos
fueran escuchados,
todos los amigos
se fueron marchando,
solo los dos hijos
con él se quedaron.
Adiós para siempre,
adiós definitivo,
no volveremos a verte
adiós padre, querido
fue el rezo sentido,
que dijeron los hijos
al cerrarse el nicho.
Miguel Correa Nogueira
Grupo Poético Brétema


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" Piensa si lo que vas a decir es más hermoso que el silencio"