EL POEMA
Poema, de viernes atardecido,
nunca te dejare mi princesa,
y yo me conmoví con la profundidad
de tu amor.
Fue esa promesa la que amplio
los horizontes
de mi constreñida mirada;
la que quitó hierro a esos momentos
que se me antojaron machistas.
Ese mundo aprendido, heredado
y acomodado
¡Déjalo ir!
Ese mundo sustentado sobre
desvelos y cuidados femeninos
¡Déjalo ir!
Para que ese caudal de amor
que por tu hija sientes
mane de tu ser,
fructífero, inagotable.
Rosa María Romay
Grupo Poético Brétema


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" Piensa si lo que vas a decir es más hermoso que el silencio"