HIMNO DE ESPERANZA
Lejos han quedado
los entretenimientos,
la ciudad con sus
ruidos, los bares, los cines,
la casa con la
gente, las fiestas…
lejos estaba yo de
mí.
Ahora, poquito a
poco,
mis percepciones
se van tornando hacia dentro,
empezando por esta
piel suave
dorada por los
madrugadores rayos de sol
acariciada por la
brisa del mar y de los árboles.
Así, poquito a
poco,
mis sentidos van
adentrándose sigilosamente
besan mi alma
desnuda
y le peinan los
cabellos a la soledad.
Y ya, poquito a
poco,
mi boca va
recorriendo el silencio de los días,
así, muy
lentamente, me voy perdiendo en el océano
y me convierto en
ola jugando con otras olas
y desde mi mirada
azul veo a Isabel
acostada sobre la
hierba
y los largos pinos
de divertidas formas
y las montañas
allá arriba
y las rocas
enamoradas del mar.
Y veo todos los
caminos y todas las cosas
y toda la
obscuridad y toda la luz
navegando en el
océano de la existencia.
Unos a vela,
otros prefieren
con motor,
los hay que, en
una barca de remos,
o en un crucero de
placer,
en un mercante,
o en una simple
balsa,
también en barcos
de guerra.
Unos a la deriva,
otras y otros
derechos al faro que guía,
hay quienes gustan
de bucear por el fondo
t quienes eligen
nadar por la superficie.
Pero al atardecer,
El cielo extendido
para todos
Se tiñe de bellos
colores
Y cada mañana
El sol nace y
ofrece
SU LUZ
A todos los
navegantes de
LA VIDA.
Rosa María Vázquez
Romay
Grupo Poético Brétema


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" Piensa si lo que vas a decir es más hermoso que el silencio"