LA NOCHE Y SU AGONÍA
Entre sollozos escondía mi pena
como el arroyo seco que no suena
ha envejecido la alegría
quedándose dormida.
Recuerdo cuando me amabas;
hoy me arrullan los miedos,
el alma se turba con mis pensamientos,
escucho mi corazón y sus
latidos.
Mi agresor se acerca, relajo
mi cuerpo
quiero gritar y se esfuma mi
voluntad
no hay batalla y la sangre corre deprisa
espacios dolorosos gritando mi cerebro.
Confundida, me envuelven las sombras
siento todavía mi cuerpo
flotar vencida
horas de llanto, la razón
perdida
me abraza la noche con mi
agonía.
Teresa Cariño Davila
Grupo Poético
Brétema


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" Piensa si lo que vas a decir es más hermoso que el silencio"