LA LLUVIA
Mojada
estaba la calle,
intensamente
llovía
y bajo los
soportales
vi cómo te guarecías.
Estabas
desamparada,
verte así me
dio gran pena,
sola y
abandonada
esperando
que escampara.
Yo te ofrecí
mi paraguas
que
aceptaste ilusionada
pues la
noche se acercaba
ya que la
luna brillaba.
Juntos los
dos caminamos
con el son
acompasado
de la lluvia
retozando
al compás de
nuestros pasos.
Los dos
cogidos del brazo
contamos mil
aventuras
llegando
ella a su destino
y surgió la
despedida.
“Espera, subo
un momento”
me dijo con
desparpajo,
esperé como me dijo
el paraguas
esperando.
No se dio
cuenta, seguro
de que
el paraguas me llevaba
y yo, sigo
esperando
y así
pasaron las horas.
Emprendo
desengañado
el camino
que me falta
y llego a
casa empapado
por hacer
una obra buena.
No se puede
confiar
en alguien
que no conoces
y es tarde
para lamentar
que te den
“gato por liebre”
Mariano Marcos de Abalo
Grupo Poético Brétema


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