PARA MARÍA LUISA
No hace falta
alzar la voz para que una casa se sostenga, a veces basta una sonrisa y unas
manos que ordenen los papeles del alma,
María Luisa sabe
de esas cosas, sabe palabras, aunque nunca
presume de ellas.
Las guarda, las
cuida, las coloca con paciencia,
como quien ordena
flores en un jarrón.
En su huerta, va
sembrando algo más que…
semillas de
zanahorias y guisantes,
siembra cercanía,
respeto y una dulzura
que todos
reconocemos.
Ha recorrido
caminos de responsabilidad,
ha tomado
decisiones, ha conocido el peso de lo publico
y sin embargo
decidió quedarse en lo sencillo,
en la cercanía en
la mirada limpia,
en la dulzura que
no se aprende en los libros
dicen que cuando
llega su nieto…
Madrid se queda un
poco más cerca
y el mundo cabe
entero en los ojos de un niño.
Entonces vemos la
misma mujer convertirse en pura ternura,
con esa alegría
que solo entiende quien ama sin medida.
En nuestro rincón
de versos, ella también cuida de nosotros
recoge poemas, los
guarda, los empuja hacia la vida
y quizás sin
saberlo, va dejando algo suyo en cada página.
Por eso hoy, no
celebramos solo a la secretaria
ni a la mujer que
tanto ha hecho,
hoy celebramos la
bondad tranquila, la sabiduría sin ruido
y esa forma tan
suya de estar siempre cuando la necesitas.
Gracias María
Luisa por cuidar de los versos
y de quienes los
escribimos.
Amelia García
Domínguez (Meli)
Grupo Poético Brétema
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