LAS HERIDAS
Si te sangran las
heridas de tu infancia,
recuerda: aunque
existiera el látigo,
hay lenguas que
marcan más
que el látigo en la
espalda.
Abre el recuento de
tu vida,
se la observadora,
habla dulcemente a
quien
pudo haberlas
provocado
perdona.
Porque con el perdón
podrás curarte,
perdona
profundamente,
comprende.
Entiende que alguien
pudo quererte
de una manera
inconsciente,
a veces la vida es
dura,
nacemos en cunas
difíciles.
Por eso, cura tus
heridas
mientras aún respira
quien pudo haberte
herido.
Porque cuando sea
tarde,
la herida será más
grande
habla y perdona a esa
persona
que te dejo un daño
que aún no entiendes.
Por eso, cura tus
heridas
mientras aun respira
quien pudo haberte
herido.
Porque cuando sea
tarde,
la herida será
grande,
habla y perdona a esa
persona
que te dejo un daño
que aún no entiendes.
Si no lo haces. No
habrá paz
en tu pequeño cuerpo
de ser
humano, gota frágil
que se mueve en el
mundo.
La palabra es el don
más grande
que tenemos, úsala
con amor
hacia el prójimo y
hacia ti mismo.
No calles, pero habla
con dulzura,
Con comprensión y
descubrirás
que alguien también
te habla
con dulzura.
Entonces tus heridas
comenzaran a cerrarse
y tal vez, por
primera vez,
puedas sentirte
feliz.
Amelia García
Domínguez
Grupo Poético Brétema


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" Piensa si lo que vas a decir es más hermoso que el silencio"