LOS SUSPIROS QUE DEJA LA NOCHE
Me olvidé de decirle al viento
que esta noche de nuevo te soñé
y mi sueño tan en el recuerdo
me hablaba de ese tiempo del ayer.
La luna como amiga y fiel testigo
en la oscuridad nos iluminaba a los dos,
en ese hermoso y entrañable paraíso
lleno de misterio y belleza de amor.
Mientras allá a lo lejos la estrella,
se desprendía del firmamento,
cuando nuestro gran deseo se besa
en las ventanas del mismo cielo.
Caían fugaces los tiernos suspiros
meciéndose sobre la brisa otoñal,
como las hojas que dejan su nido
cuando el viento las hace volar.
Me olvidé de decirte tantas cosas,
que aun el eco me las recuerda,
quedando en una promesa rota
en los brazos de la luna llena.
Estaba ante nuestros ojos su influjo,
manando rayos de luz celestial,
mientras nos fue envolviendo su embrujo,
como un latido perdido en la mar.
La noche tan misteriosa y mágica,
acunada por los duendes de las sombras,
como una fuente silenciosa que mana…
la gran belleza en el río de las rosas.
Se observaba un diluvio de luces,
en ese trinar que deja el suspiro,
cuando los sueños en la noche se diluyen,
en esa música celestial del canto del río.
Se escuchaba el eco de las sirenas,
en la melodía de la brisa del viento,
en ese acunar de noches de estrellas,
donde comenzaba a dormirse el invierno.
Amanecían las auroras boreales,
acunadas en brazos del tiempo,
en esa cascada de luces salvajes,
entre latidos de dolor y lamento.
De lejos susurraba la distancia
como árbol que se quebró al caer,
como el impacto de una cruel lanza,
que destroza el antes y el después.
En las sombras se hizo muy tarde
en el temprano relámpago del amanecer,
observándose la huella en los valles,
y el alegre despertar de la niñez
Amante Romero Álvarez
Grupo Poético Brétema


1 comentario:
Muy bonito
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" Piensa si lo que vas a decir es más hermoso que el silencio"