DE REPENTE
De repente ante
mis ojos
un río baja
tranquilo del monte,
que cristalinas
aguas,
qué fondo tan
azulado.
A las orillas del
río sentado
un ángel de
vestido blanco,
rizados cabellos
dorados
pensativo
contemplaba,
el río que bajaba
cristalino.
Tan manso que
quisiera ser
invisible, más
cuanto mas
sorprendió al
observar su figura,
vi que aquella
criatura era yo mismo.
Ser que yo con el
semblante tranquilo,
otro ser me
parecía a pesar de
que sentía dentro
de mi
llamar al Ángel de
la Guarda.
Era mi propia
conciencia,
la razón o la
experiencia en que
Ángel se
transformará.
Victoria Álvarez Fidalgo
Grupo Poético Brétema


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" Piensa si lo que vas a decir es más hermoso que el silencio"