TUNGSTENO
Y entonces llegaron los miedos,
no fueron sutiles
entre feroces dentelladas,
atravesaron las colinas de
tungsteno.
Fueron el fluido sinovial,
asomo la derrota,
la perdida afiló la guadaña,
tenaces miedos sin honra ni
escrúpulos.
Quebraron sus alas en mi pecho de cristal,
en sus picos la cruenta batalla,
final del abandono,
la dama gris viste capa de
soledades cáusticas.
se paró en los caminos,
se fortaleció en los recodos,
y los miedos detrás de su
antifaz amenazaron con
materializarse.
Añoro cuando tan solo eran miedos,
antes de que me decapitasen las certezas,
y cuando lleguen otros abriles
ya siempre serán eneros.
Julia Álvarez González
Grupo Poético Brétema


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